Cuando escucho mi Corazón




“La vida refleja nuestro espíritu”, este mensaje me vino con un té que me tomé el otro día. Un día que había comenzado lo que se dice normal, porque así quería que fuese, pero al final del día, comencé a tener  doler la cabeza y un sentimiento de frustración, tristeza e impotencia.

Examine el hecho que parecía el causante de mi malestar. Mi hija acababa de gritarle a su hermano sin sentido y cuando fui a ver que pasaba, ella lloraba y me decía ¡Estoy harta del trabajo de investigación!, enseguida pude darme cuenta de cómo le estaba afectando el trabajo que tiene que entregar este último año de bachillerato, y que a pesar de mostrar cierto nerviosismo, no la había sentido tan inquieta.

Cuando digo que este hecho parecía el causante de mi malestar, puedo ahora rectificar y más bien decir, que este hecho me hizo conectar con mi impotencia, frustración y tristeza. Así que no fue el causante de mi malestar, pero si el detonante.

De manera clara afloró aquello que durante días había evitado, porque aunque sabía que algunas de mis acciones me podían estar llevando a sentir lo que estaba sintiendo , no quise atenderlo, verlo. Bueno, eso pasa.

Fue en medio de ese barullo de emociones cuando me llegó el mensaje  del té, al principio pensé en mi hija y su espíritu inquieto y lo bien que le iría respirar y meditar, y luego me acordé de mi y de mi espíritu frustrado, triste e impotente, y me senté con la taza de té entre mis manos.
 “¿Cómo esta tu espíritu? Vuelves a desconectarte, y sabes lo que quieres hacer y lo que de verdad tienes que hacer ¿Qué te lo impide?”   Ya está, estas fueron las palabras que escuché. Volví a recordarme que al espíritu no se le puede etiquetar, porque simplemente Es, sin más. Él es el que intercede entre lo que siento y lo que realmente Soy. Es el reflejo de la Vida, el que me mantiene despierta, el que me avisa de los automatismo, el que me incita a la Atención continua y el que me aviva el corazón, ese centro conectado con el espíritu que a la vez es el mediador entre el cuerpo y el alma, que a la vez me conecta con mi centro, que a la vez es nuestra Verdad.

Sólo fue cuestión de respirar, cerrar los ojos y silencio, tres factores básicos para escucharlo a través de mi corazón


 Y ¿Qué pasa cuando escucho mi corazón?

Cuando escucho mi corazón, sé que todo está bien como esta.
La calma se impone y siento que el tiempo, ese en el que vivo es el que Ahora estoy viviendo.
Que las palabras sobran y que la acción es la que Es.
Cuando escucho mi corazón no hay temor porque no existe ni inquietud, ni culpa, ya que todo eso le pertenece a no se quién.
Cuando escucho mi corazón, no hay nada que me impida ni nada que me moleste. Siento que el aire circula sin necesidad de empujarlo y el espacio es amplio. Todo cabe.
Puedo mirar a través de sus latidos como la Vida ya está Aquí, no necesito ni buscar, ni esperar porque todo esta bien como esta.

Después de todo, la Vida ¿donde nace?



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